Black Mirror. Entre la fábula, el deliro profético y el pentotal sódico

Si aún no has visto Black Mirror y te interesa todo lo relacionado con la Era de la Comunicación, será mejor que dejes de leer este post aquí mismo porque la serie corre serio riesgo de destripe en los párrafos venideros. Pero es que me interesa hacerle un huequito a Black Mirror en el blog, que lo decore y de paso quede reflejada de alguna manera una invitación a verla y a pensarla. Su creador es Charlie Brooker, un columnista de The Guardian, que nos ofrece tres capítulos totalmente independientes entre sí, cuya relación argumental se reduce a que todos ellos suponen un ejercicio reflexivo sobre tecnologías de la comunicación y ser humano.

Sin duda lo consigue. Suscitar reflexión, digo. No ya sólo porque navega por esos lugares comunes que tanto nos interesan a aquellos a los que nos llama todo lo relacionado con la comunicación digital (redes sociales, identidad digital, control mediático, multipantallas, hipermediaciones etc.) Sino porque tras el visionado de cada uno de los episodios uno se queda pegado al sillón, a medio camino entre el agradable regustillo que deja la sorpresa de haber disfrutado de algo impactante y bien facturado; y cierta inquietud producida por el desasosiego de intuir estar viendo algo no tan lejano a las posibilidades futuras. Y de ahí viene el título del post. ¿Estamos ante simple fabulación? ¿Se le fue la mano a los guionistas como agoreros? ¿O realmente te acabas de tragar tres pastillas rojas, de ésas que ofrecía Morfeo a Neo en Matrix, del tirón y sin agua? Sigue leyendo

Meditaciones en torno al soundtrack de un tiempo digital

Lo que sigue no son más que las ganas de compartir, a través de un relato digital, ideas y canciones. Esta modesta selección musical, que espero esté ya acompañando tu lectura, se nutre del cine sobre todo. De ese vasto género que son las bandas sonoras. Cine y música son un ejemplo de disciplinas convergentes, sería imposible dejar constancia en este pequeño espacio de la potencia que ha otorgado la música a las historias que nos ha contado el cine. Pero, por suerte para mí, no es ése el objetivo, hoy. Lo que sí espero es lograr hacer converger yo también algunas emociones con ciertas reflexiones sobre el tiempo que nos contempla y que nos aguarda. Tiempo de encrucijadas donde observamos  como el mayor esplendor tecnológico de la historia de la humanidad, convive con el aumento de las desigualdades entre habitantes del planeta y con demasiadas injusticias. Paradójicamente mientras unos sueñan con las maravillas y comodidades que el futuro factible está llamado a originar, otros siquiera llegan aún a alcanzar las posibilidades del presente.

 Tiempo, origen, sueños. Todo esto recuerda demasiado al tema que Hans Zimmer compuso para la película de Christopher Nolan, Inception (2010). Literalmente “inicio” en inglés, aunque fue titulada como Origen en los cines españoles. La sugerente y dramática la pieza que puedes escuchar ahora, comparte con los otros temas de este relato suaves vibraciones electrónicas, sintetizadores jugando con los trabajos de piano, trascendencia evocada por el ambient y miradas que se pierden en el infinito.

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