Mirar, delegar, seguir mirando.

La otra noche pude ver un interesante documental en La2. “Comprar, tirar, comprar” es un excelente trabajo que nos habla sobre la obsolescencia programada. En el encontraremos una detallada explicación de por qué pese a los avances tecnológicos los productos electrónicos cada vez duran menos. ¿Cómo es posible que hace cien años las bombillas se fabricaran para durar 2500 horas y hoy en día no duren ni la mitad?, ¿Cómo es posible que la bombilla más antigua del mundo esté a punto de cumplir 112 años y luzca cada día en el parque de bomberos de Livermore, mientras la del flexo de tu mesita de noche hay que cambiarla cada año? ¿Por qué reparar una impresora resulta tan complicado que hace que compense más tirarla y comprar una nueva?. La respuesta a este tipo de cuestiones habrá que buscarla en el sistema productivo. En mercadotecnia esto estaría relacionado con lo que se conoce como el ciclo de vida del producto. Las empresas estudian las condiciones en las que un producto se vende en sus distintas fases una vez lanzados al mercado. Parece ser que en los casos mencionados, y muchos otros expuestos en el documental, lo rentable no es fabricar el mejor producto posible para que así el satisfecho cliente vuelva a confiar en la empresa para futuras compras. No, lo rentable es estimular la cadena de producción limitando la durabilidad del producto para generar la necesidad de adquirir otro en un periodo más breve de tiempo. Recuerdo haber leído hace años a Marvin Harris exponer brillantemente esta idea en el capítulo ¿Por qué no funciona nada? Sigue leyendo

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