7 comentarios el “Discurso, neolengua y crisis

  1. dagonias dice:

    Muy buen artículo! Estoy de acuerdo de que las palabras tienen connotaciones diferentes según el contexto. Por ejemplo, yo escucho la palabra mercado en un contexto normal y me imagino al típico mercado de pueblo, humilde, donde se vende de todo un poco, sin embargo si escucho esa palabra en un contexto político o económico, mis sensaciones cambian, ya no es un humilde mercado, sino un mercado feroz, imparable que parece sin control, o eso es lo que nos quieren dar a entender. La elección de las palabras en un discurso es vital, y pueden marcar una gran diferencia. En el caso del término austeridad, engloba como un sentimiento de que todos debemos apretarnos el cinturón, sin embargo si usan la palabra recortes, inmediatamente todos pensamos que se refiere sólo a una parte de la ecuación. Es muy interesante el poder de las palabras.

  2. ... dice:

    increible el articulo, juntar a Foucault y George Orwell es magistral, enhorabuena.

  3. alexsecurs dice:

    Muchísimas gracias a los dos por tomaros la molestia de comentar. Y tanto Dagonias que el poder de las palabras es fundamental, somos, al fin y al cabo, seres narrativos. Otrogamos sentido a través de la narración.
    Juntar a Foucault y Orwell es bastante complicado aunque sólo sea por hablamos de un genio del pensamiento y de otro de la imaginación. Naugragar por pretencioso es lo más fácil aquí.
    Por eso yo no querido pasar de buscar un nexo entre dos ideas puntuales que se les atribuyen respectivamente, y en las que a menudo pienso cada vez que pongo el telediario.
    Gracias por leer y participar del blog amigos🙂

  4. Emilio dice:

    Felicidades Alex, otro hilo abierto al blog sin duda alguna realmente interesante. Aunque reconozco que despues de un par de lecturas me las he tenido que ver con alguna dificultad, no en cuanto a la exposicion y el contenido, impecables, sino por donde abordar el comentario que intento escribir en estos momentos.

    Me ha parecido muy acertada esa relacion entre Foucualt y Orwell, en ella se deja ver perfectamente el problema que planteas en torno a lenguaje y subjetividad. El problema que mas me ronda la cabeza al tratar el tema es aquel que nos situa de un lado u otro de esta distincion: “vemos aquello de lo que hablamos o realmente hablamos de aquello que podemos ver” Personalmente me situo al segundo lado de la distincion, es decir “hablamos de aquello que podemos ver”, es decir (y confio no enfarragarme mucho) usamos un constructo: lenguaje, para hablar de otro constructo: realidad. La pregunta surge al modo aquel casi infantil ¿Que es primero el lenguaje o la realidad de la que hablamos? Para mi, sin duda, el lenguaje (no podemos preguntarle al mismo Foucault pero apostaria a que se decantaria por la misma iniciativa).

    Ojala pudieramos regresar a los primeros linguistas (disculpa pero en el portatil tengo el virus aquel de la doble tilde) como Saussure, y la escuela de primeros estructuralistas que beben directamente del trabajo de este, para poder ver el nucleo del problema que propones. A modo de resumen grosero por mi parte: En el lenguaje tenemos dos estruturas basicas: significante y significado, una articula el conjunto de fonemas y representaciones sonoras y escritas con las que nos comunicamos y la otra articula el referente real (la cosa) al que alude el significante. Entre ellas media un elementos menospreciado pero potencialmente constituyente, el plano simbolico, porque unos significantes se vinculan estrechamente con unos significados (y solo con esos significados) para poder decir lo que realmente estan diciendo. Este plano simbolico se despliega a traves de una de las mayormente menospreciadas facultades del hombre: la imaginacion. Hasta este punto tenemos que el lenguaje esta formado por significantes, significados, estos estan mediados por un orden simbolico que se configura a traves de una red imaginaria y constituyente. Hasta ahi nada nuevo.

    Foucault, hace la experiencia continuamente. Tenemos enunciados, discuros sobre una ciencia, un saber, una episteme, pero en lugar de que ese discurso describa de algun modo el objeto de la episteme o su metodo, lo que tenemos que ver es que ese discurso esta configurando y constituyendo a esa episteme, su objeto, su metodo, sus aplicaciones,… de una forma concreta y especificamente determinada. Althusser lo dira con palabras mas clara para mi gusto: “Si en lugar de deternos en las condiciones de posibilidad de una ciencia nos pararamos a ver las condiciones materiales de existencia historica de la misma cienca los resultados serian completamente distintos a como han funcionado hasta el momento la Historia de la Ciencia”. Un discurso que en todo caso crea una realidad. Toda la obra de Foucault esta salpicada por esta problematica, creo; pero sin duda es en “La voluntad de saber” donde quizas mas quede ilustrado el experimento que propones en el articulo. La hipotesis represiva y la proliferacion de los discursos (¿neolenguas?). ¿Cuando se ha hablado de economia politica tanto, a pie de calle, como en este momento? Siempre ha sido un campo de economistas, politicos, banqueros,… un sector de la sociedad que controlaba una episteme concreta con un discurso concreto. De repente, se habla de crisis, y se libera un discurso hasta el momento practicado por unos pocos y que ahora parece moverse entre todos los estratos de las sociedad, todos hablan de crisis, de austeridad, de mercados, hay incluso quien se aventura a dar soluciones a este fenomeno de crisis,… Pero por que se ha liberado ese discurso de una forma tan general y casi sin atender a los referentes reales a los que alude la terminologia. Impecable como lo has desarrollado Alex: porque de lo que se trata en el fondo es de configuracion de subjetividades, y que mejor manera de configurar una subjetividad, de construir sujetos. Mi simple, atravesando el orden simbolico e imaginario del lenguaje como constituyente de la subjetividad. Si se educa a un sujeto en que el mercado es esa entidad abstracta a la que se le otorga cualidades malignas y crueles el sujeto acabara imaginando al marcado como una expresion en la tierra del mal metafisico, o algo por el estilo, lo mismo con el termino emprendedor, que a pasado de ser un simple empresario a ser imaginado como un innovador, existoso de traje y corbata, un yuppie, que pone en funcionamiento una empresa en un sector sin explotar.

    Creo evidente que el modo en como tratamos el lenguaje tiene como consecuencia el modo en como tratamos la realidad. Existen estrategias de poder (por usar el nombre que dieron a aquella recopilacion de articulos de Foucault en Paidos) que se desarrollan, nos atraviesan y nos constituyen a traves de una dinamica de lenguaje y realidad donde poco o nada escapa al interes de algunos para configurar subjetividades, sujetos, tambien objetos y las formas en que se llegan a relacionar esos subjetos con esos objetos de una forma precisa, calculada, casi aritmetica.

    No se si he llegado a algun sitio despues de soltar lo que acabo de escribir, espero no haber aburrido a nadie. Prometo que en futuros comentarios sere mas breve y conciso.

    Un abrazo Alex!! y de nuevo felicidades por este espacio de debate y encuentro.

  5. alexsecurs dice:

    Para nada aburres, al contrario. Y ya lo creo que llegas a algún sitio. Explicas con mayor precisión lo que yo dejo entrever en mi texto. Además lo haces de manera bastante clara. A mí la cuestión que me despierta enorme interés una vez llegados a este punto, es el papel central que desempeñan las emociones en la constitución del orden simbólico del que hablas. Una especie de semiótica afectiva que, desde mi punto vista, no ha sido aún suficientemente desvelada por la ciencia y en cuya profundización tal vez halle el ser humano algún día una verdadera revolución. Saludos crack🙂 seguimos conversando.

  6. […] Decía Foucault que: No se puede pensar en la producción del saber como algo independiente a las relaciones de poder. Dichas relaciones de poder funcionan a través del discurso. Un discurso que opera de manera continua, incesante y diariamente desde los medios de comunicación masivos, desde las instituciones establecidas y desde sus representantes. El conocimiento subjetivo generado en la ciudadanía mediante el discurso es primordial en las relaciones de fuerza. El lenguaje de ese discurso, por tanto, termina por ser un instrumento fundamental en la construcción de subjetividades. [cita] […]

  7. […] Quizás, y digo quizás, el riesgo de que el aviso de atentado en Hipercor fuera cierto era asumible, tratándose de Barcelona (una ciudad relativamente simpatizante o tolerante con el nacionalismo vasco). Quizás omitir para el caso de Tenerife que efectivamente hubo una bomba de un grupo terrorista del que nunca se habla era, y es, contraproducente políticamente (en Las Islas Canarias, a grandes rasgos, el sentimiento identitario tiende a ser español). Y recuerdo nuevamente lo que decía Foucault: No se puede pensar en la producción del saber como algo independiente a las relaciones de poder. Dichas relaciones de poder funcionan a través del discurso. Un discurso que opera de manera continua, incesante y diariamente desde los medios de comunicación masivos, desde las instituciones establecidas y desde sus representantes. El conocimiento subjetivo generado en la ciudadanía mediante el discurso es primordial en las relaciones de fuerza. El lenguaje de ese discurso, por tanto, termina por ser un instrumento fundamental en la construcción de subjetividades. [cita] […]

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