De Spinoza, Damasio, emociones y neuromarketing

Hace tiempo leí En busca de Spinoza. No es un libro de filosofía, aunque casi inevitablemente hay retazos en los que el autor practica sus reflexiones ampliadas, al mismo tiempo que su lectura sirve de trampolín filosofal para aquel que se adentre en sus páginas. Está escrito por el consagrado neurólogo Antonio Damasio, un hombre que es una  autoridad al máximo nivel en su disciplina y puede ser considerado un referente básico de la ciencia contemporánea. En este libro que lleva como subtítulo Neurobiología de la emoción y los sentimientos, Damasio va construyendo con la minuciosidad, paciencia y precisión del mejor orfebre, una explicación sobre la naturaleza de la conducta y el pensamiento humano, sustentada en la idea de que en la base de ambos se encuentran las emociones. Gran admirador de Spinoza toma como inspiración el trabajo de este filósofo -único en su género y en su tiempo- cuando postula la influencia de los afectos sobre el raciocinio. Sirviéndose de dichas ideas, el neurólogo de origen portugués detalla como el sustrato biológico estaría mediatizando incluso los pensamientos que tendemos a considerar más objetivos, lógicos o racionales.

Antes que éste, Antonio Damasio escribió otra obra titulada El error de Descartes, igualmente fascinante. Descartes compartió época con Spinoza, la mayor fama y audiencia del primero supondrá a la postre que el cartesianismo impregne el devenir del pensamiento occidental en los términos que ya todos conocemos. Y es precisamente en el dualismo mente-cuerpo donde Damasio encuentra lo que llama el “error de Descartes”, fundamentando su crítica desde una perspectiva neurobiológica y aproximándose, al mismo tiempo, a una concepción de la naturaleza humana más holística y cercana a Spinoza.

En un pobre resumen diría que lo que te viene a explicar el libro es que existen varios niveles de regulación homeostática automáticos, que van de lo simple a lo complejo (desde la regulación metabólica del organismo y los reflejos básicos, pasando por los instintos y motivaciones hasta llegar a las emociones propiamente dichas). Cada nivel incluye y se ve mediatizado por el anterior. Y justo por encima de todos ellos tenemos, los sentimientos, que sostienen otro nivel superior de regulación homeostática, esta vez consciente. Para Damasio, los sentimientos son la expresión mental de todos los anteriores niveles de regulación homeostática. Por tanto, pese a no ser un proceso inconsciente, vienen definidos en gran medida por automatismos cuyo objetivo no es más que la regulación biológica del organismo.

Efectivamente, durante su desarrollo nuestro organismo sigue procesos biológicos automáticos e inconscientes para regularse en busca de su propio equilibrio. Y el progresivo desarrollo de la conciencia está ligado también a estos procesos en la medida que suceden contingentemente. Se van estableciendo asociaciones entre esos estados -de placer-dolor, bienestar-malestar, equilibrio-desequilibrio, etc.- y las interpretaciones inculcadas desde fuera o simplemente inferidas. Se sellan, por tanto, estado orgánico y expresión mental. En definitiva y simplificando al máximo pondré el siguiente ejemplo: Las ideas emparejadas a las reacciones emocionales primarias surgidas en nuestros contextos más inmediatos, tienen más probabilidades de incrustarse profundamente en el propio ideario no ya sólo por cercanía, sino porque por mucho que luego uno haya leído o vivido, en el cerebro ha quedado establecida una huella neural que suscita emociones asociadas. Veamos esto con un tosco ejemplo para tratar de entenderlo un poco mejor: Una valoración “racional positiva” sobre un planteamiento determinado, aleatorio pero vinculado con la propia madre; podría tener en última instancia bastante más relación de la que pensamos  con cuestiones como, pongamos por caso, el beneficio que para el organismo del bebé supuso ésta como proveedora de alimento y las sensaciones que ello suscitó.

Esto tan complejo, y que no sé qué tal se me está dando resumir, tiene consabidos antecedentes en la historia de la medicina. Pero nunca hasta ahora había sido planteado de una forma tan precisa como la conseguida por Damasio, por lo que no deja de ser un conocimiento relativamente novedoso en el saber científico. La influencia de los sentimientos en la toma de decisiones, en el comportamiento social y en la ética es un amplio campo de conocimiento, pero que aún da sus primeros pasos en el ámbito de las ciencias naturales contemporáneas. Sin embargo, parece que este mismo conocimiento ha estado presente en política, sociología o técnicas de mercado desde hace ya unas cuantas décadas, al punto de ser un regulador fundamental. No me cabe ninguna duda que todo grupo asesor, lobby o fundación de análisis social que se precie o tenga influencia hoy día en su entorno, tiene entre sus temas centrales el tratamiento del público a través del manejo emocional revestido de argumentos racionales.

Spinoza, y después Damasio, plantean que debido al poder de los afectos sobre la naturaleza humana, la única manera realmente efectiva de combatir una emoción negativa es con otra positiva de mayor intensidad, y viceversa. Parece como si en la aplicación de esta contradictoria receta se encontrara el principio que sirve para manejar e influenciar las inteligencias más básicas. Es tocar los resortes emocionales precisos y saltar la conducta anhelada. Si entendemos que el marketing es algo así como la ciencia de satisfacer necesidades de clientes a costa de beneficios, encontramos al neuromarketing en este caso un par de pasos por delante de las ciencias naturales,a la par que sirviéndose de sus últimos avances; y sin embargo un par de pasos por detrás del cuasi desconocido filósofo holandés del S.XVII. Confiamos desde hace tiempo en los avances de las ciencias puras y naturales. Y aunque en este caso llegan más tarde que nuestro protagonista pensador, parecen querer darle la razón. Quizás por eso sería deseable que dicho conocimiento fuera aplicado con la perspectiva de la Ética de fondo, tal y como siempre interesó a Spinoza. ¿Llegará un día en que  hablar de NeuroÉtica nos resulte más familiar ?.


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2 comentarios el “De Spinoza, Damasio, emociones y neuromarketing

  1. Emilio dice:

    Aún no he podido detenerme a leer el libro de Antonio Damasio, lo poquito que se de él es que en sus primeras ediciones daba por francés al autor de La Sinagoga Vacía, cosa que posiblemente ya este corregido; pero al margen de este dato puramente anecdótico poco más puedo decir respecto de la obra. Aun asi, con vuestro permiso, me arrojare un poco a la piscina dado que trata de unos de los autores a los que más respeto, con quien más discuto y al que llevo dedicados mis últimos años. Spinoza.

    Después de leer la entrada he sentido la dificultad de intentar comentar algo evitando poner en juego y despliegue todo lo que conozco de Spinoza y que me ha parecido relevante para el contenido que has expuesto. Solo espero que el resultado sea legible y comprensible, no quisiera acabar enredado en la madeja de conceptos, ideas y expresiones en las que luego me veo envuelto.

    La idea fundamental del libro de Damasio, y que extraigo de tu primer párrafo es que para el autor los afectos tienen predominio sobre la razón lo que lleva a una mediatización tanto de lo biológico como de lo epistemológico. Posiblemente todos recordamos aquella cita, un tanto manida ya, de otro autor coetáneo de Spinoza; Pascal cuando dijo aquello: “el corazón tiene razones que la razón no entiende”. Muchas veces a través de esta idea de Pascal se le tacha de irracionalista, pero no es que la racionalidad, la Razón, desconozca las causas y los efectos de las pasiones y los afectos que se dan en los sujetos, es que sencillamente, y la modernidad filosófica se afana en debatir el problema, se trata de comprobar las potencias de aquello que se ha dado en llamar cuerpo y aquello que se ha dado llamar alma. Pero vayamos a Spinoza, recordemos el escolio a la proposición 2 de la tercera parte de la Etica, cuando llegado el momento el autor sentencia: “no sabemos ni siquiera lo que puede un cuerpo”, Spinoza declara un estado de ignorancia ante un desconocimiento de las potencias del cuerpo, pero para reconocer otra ignorancia, la que lleva a desconocer las potencias del alma. Se trata de lo que se conoce como la tesis del paralelismo y que resumiendo vendría a ser algo así como que existe un des-conocimiento del cuerpo así como un in-consciente del alma, que no existe una relación de causalidad real entre uno y otro, que no existe una primacía de uno sobre el otro, sencillamente se trata de decir que lo que es pasión en el cuerpo es también pasión en el alma y lo que es acción en el alma es igualmente acción en el cuerpo. Este es, bajo mi opinión, ”El error de Descartes” concederle primacía a la res cogitans sobre la res extensa, además de alzar ambas al plano de lo substancial (aunque eso es otro error que abre otro debate).

    Tengo que reconocer mis laguna profundas acerca de la neurobiología pero si Damasio es capaz de tomar el reproche que Spinoza hace al comienzo del Prefacio a la tercera parte de la Etica (que recordemos de paso su título por lo revelador del enunciado: “Del origen y naturaleza de los afectos”) cuando avisa de no concebir al hombre como “un imperio dentro de un imperio” tomando “los afectos y la conducta humana como no como cosas naturales que siguen las leyes ordinaria de la naturaleza”, entonces tendremos mucho terreno ganado.

    El resumen que haces del libro, en cambio, me ha resultado complejo, pero más por intentar ver la afinidad entre Spinoza y Damasio a través del contenido del mismo. Voy a intentar poner en dialogo a ambos hasta donde puedo comprender de Damasio y hasta donde conozco de Spinoza. La primera duda que me surge es la idea de “niveles de regulación homeostático automáticos”, bajo esta idea en seguida veo una jerarquía de diferentes momentos de regulación que procuran alcanzar un nivel de equilibrio en el sujeto y que estos momentos de regulación se producen automáticamente (aunque posiblemente este malinterpretando a Damasio) Según lo que entiendo de Damasio estos niveles concluyen en un estadio superior que es el de los sentimientos como síntesis de los niveles homeostáticos anteriores. Creo entender que lo que para Damasio es sentimiento para Spinoza es afecto, (recordemos ahora la definición que da el mismo Spinoza al comienzo de la parte tercera de la Etica: “Por afectos entiendo las afecciones del cuerpo, por las cuales aumenta o disminuye, es favorecida o perjudicada, la potencia de obrar de ese mismo cuerpo, y entiendo, al mismo tiempo, las ideas de esas afecciones.” Esta definición apenas sería comprensible si no continuáramos leyendo a continuación la Etica pero en ella ya tenemos algunos elementos que nos pueden valer para explicar lo que deseaba. ¿Qué es eso de una afección en el cuerpo? Nada menos que el modo en que un cuerpo afecta a otro cuerpo, dejando en él una marca, un signo, aunque sea el de su ausencia (vemos que Spinoza continuamente está trabajando con el cuerpo como blanco de estudio) El problema que se me surgía primeramente es el de la autonomía que en esos niveles de regulación, repito que no tengo idea de neurobiología, pero en Spinoza no me parece ver esa autonomía, en caso contrario, todo lo que veo en él es heteronomía, por cuanto un cuerpo produce afectos (sentimientos) en otro cuerpo y de esa composición (o descomposición) se llega a los afectos principales. Resumiendo, que el cuerpo, el sujeto en general, es el blanco de encuentros y desencuentros con otros cuerpos, que a través de estos encuentros los cuerpos experimentan afecciones de las que se derivaran efectos según sean de composición o descomposición. Estoy de acuerdo con Damasio en que no se trata de un proceso inconsciente, todo lo contrario, si cabria alguna definición de conciencia en Spinoza creo que la que mejor lo resumiría es la adoptada por Deleuze cuando dice “La conciencia es el paso o, más bien, el sentimiento del paso de estas totalidades más poderosas, e inversamente. Es puramente transitiva.” Esta definición no deja lugar a dudas, la conciencia que se tiene es la de los tránsitos en cada momento a totalidades compositivas mayores o des-compositivas.

    ¿Por qué ahora esto si estábamos hablando de afectos? Sencillamente porque requerimos hablar de un afecto en especial, un afecto predominante por su potencial, determinante en último caso de la subjetividad de cada uno de nosotros y cuya formulación spinozista no creo que deje indiferente a nadie, salvo que haya fracasado en lo que llevo de comentario, y dice así: “El deseo es la esencia misma del hombre en cuanto es concebida como determinada a hacer algo en virtud de una afección cualquiera que se da en ella.” Si nos detenemos a leer esta definición veremos un par de cosas (que son a las que deseaba llegar desde un principio), una es que la esencia del hombre se considera como agente, tiende a la acción, siempre, necesariamente, no existe margen de contingencia posible; otra es que esa tendencia no es en ningún momento (y esto es muy importante para Spinoza) libre, sino determinada, hetero-determinada por alguna afeccion que nos alcanza, por lo tanto es efecto, nunca causa; por último que esta tendencia recibe el nombre de deseo y que es la esencia misma del hombre. Realmente esta no es otra cosa que una formulación (otra) del famoso Conatus de Spinoza y que se expone en las proposiones VI y VII de la tercera parte de la Etica (de la que creo no hemos salido apenas) al decir: “Cada cosa se esfuerza, cuanto está a su alcance, por perseverar en su ser” y “El esfuerzo con que cada cosa intenta perseverar en su ser no es nada distinto de la esencia actual de la cosa misma”. El deseo por tanto no es libre, está determinado, es determinante y además constituyente de la subjetividad de los hombres.

    Si no he fracasado completamente es posible que se anticipe el siguiente paso a dar. Dices en el hilo: “la influencia de los sentimientos en la toma de decisiones,… es un amplio campo de conocimiento,…” no es que me parezca un amplio campo de conocimientos es que (y esto es una apuesta personal) se trata de “el campo de conocimiento”, es decir, no basta con saber qué ocurrió para acabar redactando la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, sino qué afecciones, qué afectos determinaron a los sujetos que llevaron a cabo esa Declaración para hacerlo en la forma que lo hicieron, por ejemplo.

    En el caso del neuromarketing creo que es más sencillo aún de comprobar, como dices en el hilo: “Es tocar los resortes emocionales precisos y saltar la conducta anhelada” pero no se trata de un esquema básico de estímulo-respuesta, creo que se trata de que si bien configuras, constituyes, determinas, el deseo, el apetito (con conciencia, dirá Spinoza) entonces tienes a unos sujetos ya no controlado y dominados sino demandantes de satisfactores de necesidades que ellos mismos no han generado pero que se les revela como de una necesidad absoluta, vinculante y constituyente de sus propias subjetividades. El triunfo, quizá, en última instancia, del Homo Oeconomicus, aquel para el que todo gira en torno al interés, aquel para el que le es configurado, diseñado, si se quiere, su entorno para ser consumido, aquel que ser influenciado es ser constituido.

    Espero no haberme extendido hasta aburriros.

    Un abrazo!!!!

  2. alexsecurs dice:

    Para no saber nada de neurobiología lo has entendido perfectamente. Me doy cuenta especialmente al leerte que estamos , no ante un campo de conocmiento cualquiera sino, ante “el campo de conocimiento”; y sobre todo cuando observas que no se trata de simplemente de un esquema básico “estímulo-respuesta”.
    Tengo que leer tu post, (que es otro artículo en sí mismo), más tranquilamente. Pero te adelanto que si lees a Damasio sobre Spìnoza verás que lo conoce bien a fondo (eso que refieres debe ser una errata sin duda) y que tampoco establece un paralelismo preciso entre sus teorías, es más bien una inspiración para él con muchos matices que se exponen claro en el libro.Mi artículo no es sino un resumen muy limitado y con bastantes carencias seguro.
    En toda caso, muchísimas gracias por este regalo. Tras tu artículo este hilo tiene mucha calidad.

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