Chomsky Básico

A estas alturas de la película y más aún por estos lares, pocas son las presentaciones que necesita nuestro protagonista de hoy. Vosotros, inquietos y avezados buscadores del conocimiento que pulula por el ciberespacio, de red en red, sois nutridos lectores a quienes yo ya poco puedo ilustrar. Considérese esto entonces como un simple ejercicio de propaganda, palabra que, por cierto, gusta mucho de emplear el señor que nos ocupa. Descaradamente se manifiesta aquí un interés en que difundáis esta reseña entre vuestros conocidos hasta el infinito y más allá. Que se expanda el conocimiento de versiones e interpretaciones alternativas de la realidad social. Esa es la intención. Y es que hay ciertas ideas, ciertas tendencias, que merced a la activación constante de los  potentes repetidores de los medios de información masiva, superpueblan los cerebros del personal, rebosándolos hasta caer en la sopa, donde incluso también se las puede encontrar a menudo chapoteando. ¿Por qué no repetir nosotros también lo que así nos parezca sin miedo a resultar poco originales o insistentes? La pretensión es, en definitiva, que este resumen, esta aproximación, este curso de iniciación, llámeselo como se quiera, sume modestamente en el lado de la contrainformación. Que es donde entendemos se puede seguir encontrando al profesor Chomsky, ya que por mucho prestigio que pueda tener o interesantes que puedan resultar sus planteamientos, la cobertura mediática de la que es objeto, padece el síndrome el agravio comparativo respecto a otros personajes públicos menos “incómodos”.

Para acercarnos a Noam Chomsky quizás lo primero que habría que decir es que podemos hacerlo, sobre todo, desde dos perspectivas claramente diferenciadas. Por un lado tenemos al prestigioso y reconocido lingüista, y por  el otro al pensador, analista y activista político admirado por unos y odiado por otros. Tengo claro que la primera vez que oí hablar de este hombre estaba en la universidad, pero no tanto cuál de estas dos versiones me llegó primero, ya que sucedieron prácticamente a la par.

EL LINGÜÍSTA

En la asignatura Psicología del Lenguaje se podía estudiar como un joven Chomsky, había revolucionado a finales de los cincuenta el campo de la lingüística teórica tras la publicación del libro Estructuras Sintácticas.  No vamos a extendernos apenas en esto, pero resumiendo diremos que hasta ese momento se consideraba que la adquisición del lenguaje era un proceso de aprendizaje asociativo, pero él planteó la existencia de lo que dio en llamar el “órgano del lenguaje” que sería una estructura cerebral que posibilita el aprendizaje del lenguaje en los seres humanos de manera innata. Derivado de esto postuló la existencia de una gramática universal, compartida por todas las lenguas naturales. Todo esto generó una serie de polémicas epistemológicas en el seno de la lingüística académica, que han tenido como resultado la separación entre quienes apuestan por concepciones más estructuralistas para explicar la formación del lenguaje ,como Chomsky, y quienes se decantan por concebir el cerebro como una tabula rasa en el sentido propuesto por el la perspectiva conductivista tradicional. Se como sea, lo que está fuera de toda duda es que Noam Chomsky es uno de los lingüistas más citados de todos los tiempos y pasará a la historia en este campo de conocimiento.


EL ACTIVISTA

Más o menos al mismo tiempo tiempo tuve conocimiento de la existencia del libro Los guardianes de la libertad publicado por primera vez en Estado Unidos en 1988, editado dos años después por Critica en nuestro país y cuya título original en inglés es Manufacturating consent. The Political Economy of the mass media. La autoría de este profuso ensayo sobre  la manipulación de las gentes a través de la prensa, la radio y la televisión es compartida con el profesor Edward S. Herman.  Ya entonces el título de libro y las conversaciones en torno a él que presencié hicieron que me resultara atrayente. Pero tengo que confesar que aunque comencé a seguir la pista a Chomsky a través sobre todo de artículos en prensa, no fue hasta hace unos cinco años cuando me decidí a leer el libro. Si antes de hacerlo ya tenía en gran consideración a este profesor del prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts, la lectura de Los guardianes de la libertad no hizo sino aumentar mi respeto por su trabajo. El libro esboza, apoyado en una importante cantidad de datos amén de en elaboradas y clarificadoras interpretaciones, un “modelo de propaganda” aplicado a la actuación de los medios de comunicación de masas norteamericanos. El papel de los medios de comunicación en relación a la fabricación del consenso de la mayoría, en torno a los intereses de una élite ciertamente identificada queda, a mi parecer, sólidamente argumentado en esta obra.

Es en esta órbita en la que se ha movido el  fundamentalmente el activismo político de Chomsky, que siempre ha criticado con nitidez tanto el capitalismo como el socialismo. Aunque es un referente de la izquierda en Estado Unidos y él mismo se define como socialista libertario o, más concretamente, anarcosindicalista. Desde la guerra de Vietnam donde tal vez se posicionó públicamente por primera vez con considerable repercusión, hasta hoy, se le  considera una relevante figura de oposición al imperialismo, el neoliberalismo y la globalización económica. 

CHOMSKY EN LAS REDES  LEVANTANDO PASIONES

Con semejante perfil no es de extrañar que nuestro amigo sea objeto de las más variopintas filias y fobias.  Se podrá uno sentir más o menos próximo a sus planteamientos pero lo que es innegable es que estamos hablando de alguien realmente influyente. No obstante, como podemos leer en Wikipedia, el “New York Times” ha llegado a considerarle “el más importante de los pensadores contemporáneos” 

Por poner algún ligero ejemplo, vamos a ver lo expresado en el párrafo anterior atendiendo al tratamiento que se da a su figura en dos webs bastante antagónicas. Tomemos primero el sitio web Rebelion.org, un medio de comunicación alternativo sobre política y cultura cuya linea editorial tiene un marcado carácter anticapitalista. Entrando en su web podremos comprobar la estima que se tiene al autor simplemente observando que aparece un enlace para entrar a sus artículos en el índice de la columna de la izquierda  de la misma portada. Este privilegio que no se repite con ningún otro articulista, nos da una idea de la relevancia que se le da a Noam Chomsky por esos lares, y si entramos en el enlace podremos constatar por el número de entradas su intensa participación en la página. Encontraremos libros libres, artículos propios y artículos sobre él, videos, su biografía y links que te llevan a su blog y a su página oficial. 

Vayamos ahora a otra web Liberalismo.org donde encontraremos una colección de artículos, documentos y citas sobre el pensamiento liberal conservador. Un lugar de encuentro para seguidores de dicha ideología que en este caso considera a F.A. Hayek el pensador más importante del siglo pasado. En la portada observaremos como en el menú principal horizontal existen varias secciones. Una de ellas se llama “Antiliberales” y es ahí donde encontraremos al bueno de Chomsky. Dentro de “Antiliberales” la web establece subcategorías y no tiene reparos en dejar de incluirlo en la de “pensadores” para hacerlo en la de “propagandistas”. Esto que por sí mismo ya es toda una declaración de intenciones, viene acompañado de un perfil poco amistoso y de una colección de artículos. Aquí no encontramos nada escrito por él, sino contra él.       

No obstante, habría destacar en estos dos ejemplos que se trata de sitios muy señalados ideológicamente y por tanto más susceptibles a planteamientos polémicos como los que a veces defiende Chomsky. Pero también son minoritarios en relación con la capacidad de difusión que tienen las grandes multinacionales de la comunicación. Y tengo que decir que en ese escenario, al margen de excpeciones tipo la que antes señalabamos del New York Times, la atención y la cobertura mediática que recibe Chomsky no está en consonacia con el interés de su pensamiento. Generalmente estos mass media tienen una manera de operar  diferente, fundamentada en una falsa apariencia de equidistancia y que promueve la confusión general. Noam Chomsky es un intelectual comprometido en poner un foco de luz sobre las estrategias manipulativas empleadas por el poder político y económico, por lo que podemos entender que tenga poca cabida en las plataformas más comerciales.


Por suerte tenemos Internet, donde sí es cierto que la información sobre el norteamericano fluye a raudales.

Chomsky tiene web,

tiene blog, 

participa activamente en Twitter (@daily_chomsky)

y aún podemos ver documentales como éste en Youtube.

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