Black Mirror. Entre la fábula, el deliro profético y el pentotal sódico

Si aún no has visto Black Mirror y te interesa todo lo relacionado con la Era de la Comunicación, será mejor que dejes de leer este post aquí mismo porque la serie corre serio riesgo de destripe en los párrafos venideros. Pero es que me interesa hacerle un huequito a Black Mirror en el blog, que lo decore y de paso quede reflejada de alguna manera una invitación a verla y a pensarla. Su creador es Charlie Brooker, un columnista de The Guardian, que nos ofrece tres capítulos totalmente independientes entre sí, cuya relación argumental se reduce a que todos ellos suponen un ejercicio reflexivo sobre tecnologías de la comunicación y ser humano.

Sin duda lo consigue. Suscitar reflexión, digo. No ya sólo porque navega por esos lugares comunes que tanto nos interesan a aquellos a los que nos llama todo lo relacionado con la comunicación digital (redes sociales, identidad digital, control mediático, multipantallas, hipermediaciones etc.) Sino porque tras el visionado de cada uno de los episodios uno se queda pegado al sillón, a medio camino entre el agradable regustillo que deja la sorpresa de haber disfrutado de algo impactante y bien facturado; y cierta inquietud producida por el desasosiego de intuir estar viendo algo no tan lejano a las posibilidades futuras. Y de ahí viene el título del post. ¿Estamos ante simple fabulación? ¿Se le fue la mano a los guionistas como agoreros? ¿O realmente te acabas de tragar tres pastillas rojas, de ésas que ofrecía Morfeo a Neo en Matrix, del tirón y sin agua?

Episodio I. “La antena nacional” o cómo todo el mundo miraba la tele mientras la realidad sucedía fuera.

Mi favorito. Te impacta desde el minuto uno. Después el ritmo y la intensidad impresa en la narración es brutal. En mi opinión le sobra el epílogo. Es, por decirlo así, el más realista de los tres porque está ambientado en un contexto presente, más cercano y menos futurista que los otros dos. Quizás por esto, es también el menos metafórico, aunque en realidad es también una alegoría en sí mismo. Arranca de una idea muy loca y no te da un respiro para pensar que todo parte de un absurdo imposible. Sólo una vez acabado, te dará tiempo a razonar que para cualquier gobierno occidental, ceder a un chantaje de esas características supondría sentar un peligroso precedente y comprometer a su estado-nación. Pero eso, como en el resto de los capítulos, es lo de menos. Lo importante aquí es la habilidad que ha tenido Charlie Brooker para, sirviéndose de estos símbolos, hacer aflorar cuestiones latentes al mundo digital al que nos dirigimos. En el que ya estamos.

Un miembro de la casa real británica es secuestrado. Se trata de la princesa favorita del pueblo -la princesa del Facebook como le llegan a llamar en la serie-. Aparece un video en Youtube en el que la princesa atada y presa transmite el mensaje del secuestrador: “El primer ministro deberá aparecer en televisión practicando sexo con un cerdo en horario de máxima audiencia o ella morirá”.

Nueve minutos bastan para propagar la información en la web 2.0. El gobierno no puede hacer nada para evitarlo, puede ejercer medidas de influencia y manipulación mediática, pero no puede evitar que la información circule. El control explícito y coercitivo es menos factible en la web 2.0. Los intentos y las medidas emprendidas por el gobierno para tratar de mediatizar la información, ejemplifican como las redes sociales traen consigo sensibles transformaciones en las relaciones de poder. La partida se juega en “el medio” ahora más que nunca.

El desenlace es brillante. Mientras la gente se agolpa en los bares y cafeterías, o se pone cómoda en casa frente al televisor para ver la esperada escena zoofílica, mientras el país completo se paraliza y la gente para en el trabajo para mirar la pantalla; la princesa es liberada minutos antes de que el premier embista al puerco. Se nos plantea de nuevo mediante una metáfora la idea de una sociedad morbosa que vive de espaldas a la realidad. No había nadie en la calle para saber que la princesa estaba ya libre y el ministro acaba copulando con el animal. A mí, esta moraleja me sugiere un tema de Gil Scott-Heron cuyo título lo dice todo “La revolución no será televisada”, y que incluyo a continuación con subtítulos.

Episodio II. “15 millones de méritos” o cómo perseguir sueños ficticios.

El más poderoso estéticamente puede llegar a resultar sin embargo el más aburrido de los tres al tener un ritmo más lento. A mí, no me lo pareció ya que el tema me resulta fascinante y confieso cierta facilidad para quedar hipnotizado ante las referencias evocadas por este episodio. Publicidad y propaganda son en esta historia futurista el motor de la sociedad. Como los mecanismo de control social son llevadas al extremo y potenciadas por un futuro multipantalla. La estratificación social definida y representada en el Episodio II parece inspirada en 1984, en Un mundo feliz y en la sociedad de clases actual.

En el peldaño superior hay un señuelo, Selma, que no existe, es un ser virtual, representa el arquetipo del triunfador, el american dream,etc. La verdadera cúspide la ocupan quienes se sirven de esa “zanahoria” para guiar al “burro”. Los 3 jueces (Wraith, Hope y Charity) que deciden a su antojo quiénes acceden a un nivel “superior” y quiénes no. ¿Quién escalará pues al siguiente nivel?: “El que pasa por el aro”. Previo trago del soma -el refresco Obediencia- que a la postre se demuestra un mero accesorio, ni siquiera fundamental, para complementar el poder absorbente de la propia estructura. Los que ocuparán este nivel, serán afortunadas estrellas mediáticas que cuentan con el beneficio de los jueces para ejercer de altavoces del sistema en sus canales de comunicación. Tienen habitaciones más grandes pero están aún más solos.

Más abajo está la base del sistema. Viven para generar energía pedaleando sobre sus bicicletas, soñando con dar el salto al siguiente nivel, soñando con ser Selma, jugando el papel de receptores de contenidos y publicidad pero sin apenas comunicarse entre ellos. Escogen un avatar y son representados también virtualmente en el escenario en que les hace creer que se juega la partida.

Finalmente, en el último escalón, encontramos a los hombres de amarillo conformándose con reciclar la basura de los ciclistas. No tienen aspiraciones ni posibilidades. Son invisibles, ellos no cuentan, para ellos no hay fe, ni esperanza, ni caridad. Simplemente son un reflejo que a veces molesta en la pantalla del show. Representan el miedo, su papel es recordarte que si dejas de pedalear acabarás como ellos.

Episodio III. “La historia entera de tu vida” o cómo dejar de vivirla.

Imaginemos que pudiéramos recordar todo lo que hemos vivido y no sólo eso, sino también proyectarlo y compartirlo con los demás. Una locura ¿verdad? ¿Quién podría querer eso? Bueno, bien pensado, esto puede sonar bastante parecido a la fiebre de muchos usuarios de redes sociales por compartirlo todo.

En el Episodio III las personas llevan implantado un chip detrás de la oreja que les permite grabar todo lo que ven, almacenarlo en una memoria infinita y proyectarlo a su antojo en cualquier pantalla. La historia se centra en las sospechas que tiene el protagonista sobre la relación que su esposa tuvo en el pasado con un antiguo conocido que reaparece en su vida. Se obsesiona repasando una y otra vez los videos que guarda en su memoria sobre el encuentro de la noche anterior en la que coinciden los tres en una cena. Y termina por exigir a su esposa que le proyecte los videos de sus recuerdos para ver la historia de amor que tuvo con ese hombre. La cosa se complica con lo que ve, pues encuentra ciertas pistas que podrían indicar que él no es el padre biológico de su hija sino el otro. Incluso viendo los videos nunca podrá estar seguro de ello pero sus interpretaciones y elucubraciones se disparan de tal forma que acaba fuera de sí el resto de la trama.

Temas como la gestión de la identidad y la reputación digital están aquí presentes, pero sobre todo lo está el tema de la gestión de la intimidad y la privacidad. También se pone de manifiesto la importancia de la salud digital. El protagonista revisando una y otra vez los videos resulta familiar si pensamos en aquellas personas obsesionadas por mirar a cada rato el móvil o el perfil de Facebook.

Otro aspecto interesante que se refleja en este capítulo es el de las relaciones en el espacio-tiempo. Las tecnologías digitales han supuesto una proliferación de relaciones asincrónicas. Es decir, interacciones entre personas que no se producen en el mismo lugar ni al mismo tiempo. A menudo los psicólogos hablan de tratar de centrarse en el presente, aprendiendo del pasado y planificando el futuro como una manera saludable de vivir. Desarrollos como el que plantea el episodio ponen de manifiesto las transformaciones que “lo virtual” podrían suponer en las formas de relación espacio-temporales. Tanto inter como intra-personalmente.

En definitiva, la serie no da tregua y presenta un futuro un tanto distópico. Si acaso deja entreabierta una puerta a la esperanza cuando el protagonista del último episodio se arranca el chip de detrás de su oreja. Una última metáfora que suscita esas posturas cuasi rebeldes que claman por humanizar la tecnología. Huelga decir, ya que llegamos al final, que no se trata de interpretar a pies juntillas los pronósticos de la serie, pero lo cierto es que su visionado estimula el análisis y la perspectiva crítica sobre algunos fenómenos propios de nuestros días.

Y en realidad, siento tal vez decepcionarte, pero es en este ejercicio reflexivo en el único sitio donde vas a encontrar algo parecido al pentotal sódico.

Otros artículos interesantes sobre la serie:

Black Mirror cuando el medio es el mensaje  /  Humanizar la tecnología

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3 comentarios el “Black Mirror. Entre la fábula, el deliro profético y el pentotal sódico

  1. Buarfa dice:

    Muy interesante esta serie, el próximo lunes a las 22h nuevo capítulo en TNT. Saludos Geremías

  2. Mengano dice:

    Ojalá fuera así, pero he estado mirando y lo que ponen son los episodios antiguos. Pero creo que pronto van a hacer nuevos. A ver si tienen la calidad de estos.

  3. alexsecurs dice:

    Qué pena que no sean episodios nuevos. Veremos si los próximos que hagan mantienen el nivel. Saludos gracias por pasar por aquí :-)

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